La democracia, la oligarquía, la ecología

18 juillet 2011 / Hervé Kempf


La cuestión ecológica, con el cambio climático, ha llegado a ser la cuestión política esencial a principios del siglo XXI, la primera realmente planetaria de la historia.

¿Cómo vamos a repartir los recursos y el “espacio ecológico” entre humanos que nunca han sido tan numerosos, sabiendo que la carrera al desarrollo económico, tal como ha sido concebido, conduce a una crisis ecológica insostenible ?

El filósofo alemán Hans Jonas, en El principio responsabilidad, publicado en 1979, Alemania, es el primero en plantear el debate en estos términos. Con el objetivo de prevenir la llegada de la catástrofe, preconiza “renunciar a la prosperidad, en beneficio de otras partes del mundo” y adoptar el “objetivo para nada resplandeciente de la auto moderación de la humanidad”. En términos concretos, y con otras palabras, significa reducir el consumo material y el consumo de energía.

¿Cómo es posible, en democracia, decidir mayoritariamente esta transformación radical de la cultura del consumo ? ¿La democracia está a la altura del desafío histórico que plantea la crisis de la biósfera ?.

Para responder a estas preguntas hay que volver a lo que es la democracia. Simplificando las cosas, ésta podría ser considerada un tríptico :

- un tiempo de deliberación colectiva informada por los medios independientes de los diferentes poderes ;
- una decisión, -la ley- tomada por la mayoría al término de esta deliberación ;
- un respeto del derecho de la minoría que permite retomar la deliberación sobre las consecuencias de la decisión o sobre otras decisiones que tomar.

Sin embargo, en la actualidad el capitalismo no considera más la democracia como algo indispensable a su existencia, la rechaza, incluso de manera cada vez más evidente puesto que ella conduce lógicamente al cuestionamiento de los poderes en vigor.

Las condiciones de un buen ejercicio de la democracia están ampliamente alteradas. La libre deliberación está viciada por el hecho que los medios están masivamente controlados por la oligarquía. La opción mayoritaria se encuentra truncada por el peso de los lobbies, incluso, a veces, por la negación pura y simple de la elección popular, como el referéndum de 2005 en Francia sobre la construcción europea.

El respeto de los derechos humanos y de las libertades públicas es atropellado en nombre de las políticas públicas anti-migración. El poder político está subordinado a las potencias financieras.

En los hechos, las clases dirigentes nos hacen entrar en un régimen oligárquico, donde un grupo de personas controlando los poderes político, económico y mediático, deliberan entre ellos, luego imponen sus opciones a la sociedad.

Entonces la oligarquía actual busca ante todo mantener su posición privilegiada. Con este objetivo mantiene obstinadamente el sistema de valores organizado en torno al crecimiento material y al sobre-consumo, un sistema que acelera nuestra entrada en la crisis ecológica.

Pero, si queremos decidir las políticas adaptadas al reto ecológico, hay que revitalizar la vida y el espíritu democrático. Por ejemplo, es necesario un verdadero debate democrático para exponer cómo una baja del consumo material supone una reducción fuerte de las desigualdades y el florecimiento de otras actividades sociales.

Por lo demás, es necesario restablecer el predominio de lo político sobre “los mercados”, la separación entre el interés general y los intereses privados, la independencia de los medios de comunicación.

¿Podríamos orientar el estar juntos no violento y cooperativo -lo que en el fondo es la democracia- hacia el proyecto, no de tener más, sino de evitar lo peor, e ir hacia un vivir mejor en ruptura con la sociedad de consumo en la cual funcionamos desde nuestra infancia ? No es evidente.

Sin embargo, lo que es seguro, es que quedarnos en el sistema político actual, que fragiliza cada vez más el ideal democrático, manteniendo al mismo tiempo la ilusión de un crecimiento eterno, nos lo impedirá.




Fuente : La démocratie, l’oligarchie, l’écologie.

Traducido del francés por María Teresa Aquevedo.

Leer tambien : Españoles Esquina



21 mai 2019
Pour le climat, limitons le nombre d’avions
Tribune
21 mai 2019
À Meaux, l’eau de la Terre chauffe les maisons
Reportage
20 mai 2019
En quoi l’histoire peut-elle expliquer les répressions d’aujourd’hui ?
Une minute - Une question




Du même auteur       Hervé Kempf