Crisis ecológica, desigualdades y capitalismo

26 février 2012 / Hervé Kempf


Conferencia en Vina del Mar, Chile, el 7 de septiembre de 2012.

Traducción : Ana L’Homme.

Estoy muy contento de estar aquí y lamento no poder hablarles en español. El tema que abordaré es sobre política, oligarquía y extracción de los recursos naturales. Para abordar este tema es necesario analizar la evolución del capitalismo a lo largo de los últimos 30 años.

Una característica importante de este proceso es que el crecimiento económico se mantuvo en todos los países, incluyendo a los países más ricos, los que solemos llamar países del Norte. Este crecimiento económico fue acompañado de un importante aumento de la productividad del trabajo. Por ejemplo, en los países europeos, el aumento de la productividad del trabajo subió a un 2% anual. Pero en otros países como Chile este crecimiento fue de un 5.5% anual.

Esto representa un enorme aumento. Esto quiere decir que por ejemplo, en el caso de Chile, entre los años 1990 y 2005, la riqueza material, la productividad material del país se duplicó. O dicho en otras palabras, un día laboral de cada chileno produce dos veces más riqueza material, productos materiales, que lo que se lograba 15 años atrás. Esto es muy importante, sobre todo que es bueno recordar que cuando se habla del aumento de la productividad del trabajo, se está diciendo que la capacidad del trabajo humano para transformar su medio-ambiente, ha aumentado en la misma proporción. Desgraciadamente esta transformación del medio ambiente en muchos de los casos significa su destrucción.

Un segundo aspecto de la evolución del capitalismo desde 1980 es que la especulación financiera ha crecido en una fuerte proporción, si se lo compara con la situación de los años anteriores. Y en el caso de las sociedades industriales financieras, esto se ha traducido en que se fueron imponiendo normas a estas empresas y a los empresarios, debían lograr rentabilidades muy elevadas, del orden del 15% de rentabilidad anual sobre los fondos propios. Por lo tanto se buscaba lograr grandes beneficios.

Un tercer elemento en la evolución del capitalismo que también es muy importante, es que la desigualdad aumentó muchísimo. Durante los 30 a 40 años que precedieron los años 1980, había desigualdad, pero era estable, es decir que la distribución del ingreso del capital y del trabajo eran estables. A partir de 1980 se observa en todos los países europeos, así como en América del Norte, un continuo aumento de la desigualdad. Así lo demuestran los estudios. Quisiera citar un estudio que fue realizado por dos economistas americanos, Frydman y Saks (1). No estamos hablando de Milton Friedman, quédense tranquilos. Es un homónimo, pero no se escribe igual, este es otro economista.

Estos dos economistas han estudiado la evolución a lo largo del tiempo de la relación de los ingresos de los tres principales gerentes generales de empresas americanas, y el ingreso promedio de un trabajador en Estados Unidos. Hay una relación entre el ingreso de los gerentes generales de una multinacional y los trabajadores, y es un buen indicador de la desigualdad y su evolución en el tiempo. Cuando estos investigadores empezaron a hacer estadísticas, se observa que en los años 1940, 1950, 1960, 1970, la relación entre el ingreso de los gerentes y los trabajadores era del orden de uno a cuarenta, había ciertas oscilaciones pero se mantenía en torno a los 40. A partir de 1980 se observa un continuo aumento que se dará en los años 1980, 1990, 2000, pasando de la relación uno/ cuarenta, a la relación uno/ doscientos, lo que representa un aumento considerable. Todos los estudios muestran que se observan los mismos fenómenos, sobre todo en Estados Unidos y en Inglaterra que se transformaron en los países con mayor desigualdad en el hemisferio Norte. También observamos la misma tendencia en Francia, España, Alemania, Japón, etc.

¿Qué significan entonces estos elementos, estas evoluciones ? Esto significa que en el período de 30 años el capitalismo ha cambiado su funcionamiento y ha llegado a constituir una oligarquía de una clase dirigente mucho más poderosa que lo que era antes, tanto en los países de América del Norte, de Europa y de Japón. Esta oligarquía está separada de los otros estamentos de la sociedad, no sólo por sus fuertes ingresos, sino también porque concentra una parte importante de la riqueza colectiva, de la que se apropió. Por otro lado dispone de un enorme poder, por supuesto económico, pero también político, ya que en muchos casos los dirigentes políticos forman parte de las mismas familias. Tenemos estos ejemplos en Italia, en Chile, y también en otros países. En Francia tenemos el caso del Sr Sarkozy, que no es millonario pero que está rodeado de amigos millonarios. Y así tenemos muchos ejemplos más. Ellos también tienen un poder mediático muy importante.

Un aspecto que se observa es que las cadenas de televisión son cuidadosamente controladas por esta oligarquía. La televisión es de suma importancia ya que define la conciencia general de la gente, define la opinión de la gente, la cultura de las sociedades. Este poder que existe en todos estos países se traduce por la apropiación de las empresas públicas, en muchos de los casos se traduce por la privatización de las empresas energéticas, la privatización de las empresas mineras. Creo que vamos a tocar este tema.

Un aspecto importantísimo de la ideología que difunde esta oligarquía es que se dice que es indispensable tener el mayor crecimiento del producto interno bruto, del PIB. ¿Por qué dicen eso ? Hoy sabemos que el crecimiento económico tiene un impacto sobre el medio ambiente, genera crisis ecológicas muy profundas. Muchos estudios muestran - por lo menos en el caso de los países ricos, los países de América del Norte y los europeos -, que el crecimiento económico no mejora el bienestar social, no hace que las personas sean más felices. ¿Entonces por qué ese discurso ? Todos los discursos de los dirigentes y los medios de prensa dicen que se necesita un mayor crecimiento, ya que el crecimiento tiene una gran virtud, para los ricos.

Como el nivel global aumenta en términos materiales, todos tienen la impresión que su nivel de vida mejora. Por lo tanto se genera una suerte de indiferencia respecto al aumento de las enormes desigualdades que se producen paralelamente. Si por ejemplo un país tiene un crecimiento de un 5% anual, la gente sin recursos va a tener un aumento de su ingreso del orden de un 1 a 2% anual, y entonces siente que las cosas van mejor. Pero ellos no se dan cuenta que en ese mismo lapso de tiempo las personas con poder adquisitivo van a aumentar su ingreso anual de un 4 a 5%, o 6% . No se van a dar cuenta que la desigualdad aumenta. Me refiero principalmente a los países de los que vengo yo, o sea Europa, América del Norte y Japón. No obstante ello, las desigualdades en los países en vía de desarrollo desde los años 1980, - lo que fue documentado en un estudio del Fondo Monetario Internacional FMI (2) - ha demostrado que estas observaciones son igualmente válidas en los países del Sur. El crecimiento por lo tanto sirve para disfrazar el aumento de las desigualdades, a tapar el aumento de la injusticia.

Hay otro aspecto de la evolución del capitalismo que debemos analizar desde hace 30 años, que fue evocado por mi colega. El fracaso de la Unión Soviética llevó a un abandono de las así llamadas "políticas socialistas", o de la "tercera vía", tal como se lo llamó en India. Entendámonos bien, no estoy defendiendo la Unión Soviética, y considero que es positivo que la dictadura estaliniana de la Unión Soviética haya acabado. Pero hay que ver las cosas históricamente, y observar que este fracaso tuvo sus consecuencias. Muchos otros países del hemisferio Sur, de Asia, China, India y otros se comprometieron a un crecimiento máximo. Esto aumentó el intercambio comercial y aumentó la globalización sobre la cual ya hemos hablado.

Pero es necesario subrayar un aspecto de la globalización o de la mundialización, como se lo llama en Francia, que a menudo se deja de lado. Se trata de la globalización cultural o sea la difusión de elementos de tipo ideológico o cultural a todo el planeta, sobre todo a través de la televisión, a través de las telenovelas, de la publicidad, de las informaciones, etc. Y esto genera rivalidades a nivel planetario.

Para explicar este punto me voy a referir a un gran economista americano que se llama Veblen, que trabajaba en Chicago, hace 100 años atrás, por supuesto no era parte de los Chicago Boys. La Universidad de Chicago no siempre estuvo en manos de Milton Friedman y de sus locuaces.

¿Qué decía Veblen, este economista de finales del siglo XX ? Decía que la tendencia a rivalizar, a competir en forma simbólica, es inherente a la naturaleza humana. El decía que se observaba en muchas sociedades que las personas tienden a diferenciarse de los otros a través de pequeños gestos, necesitan mostrar, por ejemplo que son superiores a sus colegas, o a sus compatriotas. No es una rivalidad agresiva, no es violenta, pero es algo que se da y que se podría llamar una rivalidad simbólica.

El segundo aspecto que observó Veblen, es que en las sociedades jerarquizadas, o sea en aquellas en que hay varios grupos sociales, los individuos de un grupo social van a buscar el modelo que les permita tener un poco más de prestigio sobre sus compatriotas, en un estilo de vida que tienen las personas de la clase social que les sigue. Y a su vez, los que pertenecen a esa clase social, también están en una situación de rivalidad frente a sus pares, y van a buscar lo prestigioso en aquellas personas que están en la clase social superior a ellos. Y así siguiendo, de abajo hacia arriba.

Por lo tanto es la clase social que está en la cúspide de la sociedad, - Veblen la llamaba la clase de los privilegiados, pero como él no era marxista, "clase" no tiene el significado marxista -, esta clase que está en la cúspide es la que inspira con su estilo de vida al conjunto de la sociedad. Toda la gente no puede vivir como la gente de mayor poder adquisitivo, pero todos aspiran, o miran, observan el estilo de vida que esa clase tiene, y trata de imitarlos.

¿Qué sucede entonces cuando se está frente a tanta desigualdad, como es lo que sucede hoy en día en nuestras sociedades en casi todos los países del mundo ? ¿Qué sucede en aquellas sociedades que se ubican entre las más ricas, y su nivel de riqueza es algo que jamás se ha visto en el planeta hasta hoy en día ? Porque hoy tenemos una productividad, - ya lo hemos visto -, muy importante. Hay una gran ostentación en la cúspide, porque las personas con mucho dinero también tienen rivalidades entre sí. Un millonario le dice a otro : ah tú tienes un yate de 90 metros, yo voy a tener uno más grande que el tuyo.

Esta ostentación, que es el estilo de vida que tiene la oligarquía, se difunde como modelo hacia toda la sociedad, transformándose en el modelo cultural que va inspirando todas nuestras sociedades. Si por ejemplo nos ubicamos en la globalización, esta globalización cultural significa que los chinos, los indios, sin duda muchos latinoamericanos están mirando el modelo de consumo proyectado por la oligarquía norteamericana o europea, como el modelo que hay que imitar. Por lo tanto, este modelo de sobreconsumo se va difundiendo en todo el planeta. Por lo tanto, este estilo de vida significa un consumo mayor de nuestros recursos naturales, para poder construir yates de más de 90 m de largo, o pequeños veleros para la clase media de 5 metros de largo. Y para construirlos se requiere plástico, maderas, petróleo, oro, etc.

Y este es otro aspecto importante de este sistema económico en el que vivimos, construido en base al crecimiento económico. Es que este crecimiento no es ahorrativo, ni en términos energéticos, ni tampoco en el consumo de recursos naturales. Si por ejemplo el PIB de China aumenta en un 9% anual, significa que el consumo de energía y de recursos naturales en China aumentan también, algo por debajo del 9%, un 6% probablemente. Esto vale también para todos los demás países. Estamos en esta relación en que la desigualdad aumenta. La oligarquía ha ido ganando mucho poder. La misma oligarquía, para mantener sus privilegios promueve el crecimiento máximo, el crecimiento lleva a un sobreconsumo de los recursos naturales, y este sobreconsumo tiene un impacto ecológico enorme, y es la crisis ecológica en la que estamos hoy inmersos.

Con el agravante para los países, cuyas economías están basadas en la explotación de los recursos naturales, que esta sobreexplotación en ningún caso beneficia a los pueblos. Esto es así porque los beneficios que se generan, la oligarquía los concentra a través de distintos mecanismos, entre los que figura la privatización, que es una de sus herramientas más poderosas. Esta explotación de los recursos naturales empobrece a los pueblos en el largo plazo, ya que estos recursos en algún momento se agotan. Y cuando ya no existirán esos recursos, las economías de estos países serán muy frágiles.

Creo que aquí, en este espacio, aspiramos a ir hacia un mundo que evite la crisis ecológica y que tienda hacia la justicia social. Yo a esto lo llamo salir del capitalismo. Pero si queremos ir en esa dirección de preservar el medio ambiente y de justicia social, es necesario invertir el esquema, con el cual se viene trabajando hace ya 30 años.

¿Qué significa esto ? Significa retomar el control de las empresas públicas y de los recursos naturales, para que el beneficio que éstos generen, vaya al conjunto de la ciudadanía. Orientar la actividad colectiva, la energía colectiva, la inteligencia colectiva, orientarla hacia actividades más útiles y menos destructivas para el medio ambiente. Esto significa generar menos consumo de bienes materiales, y en cambio poner más recursos, más inteligencia en la educación, y esto no sólo en Chile. La educación es un problema no sólo en Chile, también lo es en Francia. Por lo tanto orientar recursos en educación, en salud, en la cultura. La cultura no son las tres horas de televisión de cada noche, esto sucede en todos nuestros países. Orientarse hacia otra tipo de política energética, otro tipo de política agrícola, otras formas de desplazamiento, de transporte, otra forma de construir las ciudades, etc.

También significa reducir fuertemente la desigualdad, para cambiar este modelo del sobreconsumo, esta cultura del derroche, promovida por esta oligarquía demasiado rica, y que vive derrochando. Se trata además de recuperar la riqueza colectiva de la que se ha apropiado esta clase de dirigentes, y ponerla al servicio de todos, y al servicio de una economía que no destruya el medio ambiente y que se vaya más hacia lo social.

Muchas gracias por su atención.

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Notas :

(1) Carola Frydman & Raven Saks, Historical trends in executive compensation, 1936-2003, 2005.

(2) Branco Milanovic, “Mas o Menos”, Finanzas & Desarrollo, septiembre de 2011, IMF.



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